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viernes, 29 de septiembre de 2017

Eleven



Este año ha sido duro para mí. Mucho. Problemas financieros/de chamba, mi hija se irá a otro país (es por su bien), el sismo me trajo recuerdos rudos (y muchos saben lo traumático que son para mí los movimientos telúricos) y, para cerrar la dantesca temporada, mi sobrino decidió quitarse la vida aventádose a las vías del metro.

Pese a todo, hay un ser que me llena de alegría día con día y que siempre, desde hace casi 11 años, ha estado ahí junto a mí: Grrrreta.
Mi perra hoy cumple 11 años.

Todo comenzó en noviembre de 2006, cuando yo vivía en la col. Atenor Salas, por la Narvarte, y la pareja con la que vivía me llamó desde su trabajo y me dijo "me regalaron un perro. Bueno, es una perrita labrador, ¿nos la quedamos?"


Jajajaja, labrador.

Teníamos ya muchos problemas y pensé que a lo mejor con la perrita se alivianaban. A la semana, ella (mi pareja, no la perrita) ya no quería saber nada de la mascota, "es que hace caca, es que se hace pipí en todos lados, etc."

Total terminé con ella y Grrrreta llegó para quedarse. Curiosamente no puedo asegurar que el 29 de septiembre sea su fecha de nacimiento pero así lo establecí desde un principio. Ese día también cumplía años esa pareja, je.

Grrrreta ha estado ahí junto a mí, en 8 casas diferentes. En los mejores y también en los peores momentos. Cuando me casé con Darinka, ahí estuvo (y lloraba la babosa, ja). Cuando Ren regresó del hospital, ella fue la primera que decidió que la cobija de Ren era cómoda. Cuando en 2008 pensaba que iba a morir, fue ella la que, de cierta manera, lo impidió. ¿Qué pasaría si yo moría? ¿Quién se iba a encargar de ella?



Estando en la col. Roma, un día la atropellaron por mi culpa, por sacarla sin cadena. Le partieron una de sus patitas delanteras, pero pues ahí anda aún. A veces, acá en el Valle, por el frío, cojea. Pero sigue siendo feliz.

Ahora sigue viviendo junto a mí, compartiendo la cabaña con Manchas y Tirantes. Es celosa. Muy. Soy suyo (yo lo sabe con creces).



Me gustaría pensar que vivirá para siempre (sé que no es posible). Al menos espero que me dure unos 4 ó 5 años más porque, además de ser mi compañera de vida, es el mejor perro de la galaxia y no sé qué rumbo tomará mi vida cuando no esté junto a mí.

Feliz cumpleaños, Grrrreta.